UN VERDADERO CORAZÓN

texto: Isaías 58:1-12

vamos a hacer un anállisis de cada versículo haber que encontramos para nuestra vida.
(se recomienda ir leyendo cada versdiculo antes de cada explicación)

-versículo 1: El Señor nos pide oración y clamor y que anunciemos su Palabra a las personas, y que denunciemos los pecados del mundo.

-versículo 2: mucha gente busca a Dios y le exige que le de más... pero en su corazón no hay sinceridad y sólo buscan su conveniencia, porque con sus hechos niegan al Señor.

-versículo 3: A veces le exigimos algo a cambio de lo que damos, le cobramos a Dios por nuestro servicio y cuando damos no damos de corazón (Dt. 15:10)(Mt. 10:8). esto nos enseña que hay que dar sin esperar nada a cambio, para eso debemos cambiar nuestro interior.

- versículo 4: Aquí nos da a entender que muchas personas cuando se sienten bien espiritualmente no soportanan a los que estan mal. corrigen y reprenden y se creen fuertes dentro de sí mismos, y ese el peligro de olvidarse de lo más importante, el amor (Ro. 15:1).

-versículo 5: a veces cuando alguien ayuna se convierte en pobrecito, por Ej.: ¿por qué a mí? ¡yo no sé! ¡yo no puedo! y nos amargamos el alma tratando de darle lástima a Dios por si tal vez nos contesta más rápido.

- versículo 6: pero él nos exhorta a cortar los yugos satánicos en nuestra vida espíritual, esto implica reprender y hacer guerra espíritual, batalla de fe con autoridad en el nombre de Cristo (Lc. 10:19). debemos también olvidarnos de nuestros problemas y no dejarnos ahogar por ellos. debe haber en nuestro corazón ese sentir que hubo en Cristo Jesús y no ser odiosos, celosos, malhumorados, etc. por eso debemos a través del verdadero ayuno quitar la impiedad de nosotros.

- versículo 7: Dios pide algo muy importante de nosotros, que prediquemos la Palabra de Dios y por sobre todo que no seamos egoístas con las bendiciones y las compartamos a otros. dice el Señor, te bendeciré para que seas de bendición. hoy en día no podemos dejar entrar a cualquiera en nuestra casa, pero no podemos negarle una mano a aquel que lo necesite.

- versículo 8: Cuando seamos como Dios pide, podremos reflejar la gloria de Dios en nuestra vida y seremos luz en un mundo de oscuridad a través del testimonio de nuestra forma de vivir.

- versículo 9: cuando haya un cambio sincero en nuestro corazón recibiremos bendiciones grandes y empezaremos a crecer como hijos de Dios. por eso debemos dejar de criticar a los demás, dejar el chisme, dejar de ser jueces con los que nos rodean y abandonar las malas conversaciones (1Co. 15:33) (Pr. 11:9).

- versículo 10: aquí nos vuelve a decir y nos recalca que debemos predicar la Palabra de Dios y alentar a los débiles y a compartir las bendiciones que Dios nos da, para dejar de ser egoístas (glotones espirituales), entonces seremos luz para los que andan en tinieblas (1Co. 10:24).

- versículo 11: cuando aprendemos a compartir y a dar, Dios hace que seamos un manantial de aguas para los sedientos del Señor y un canal de bendición. Y cuando esas aguas esten pasando por temporada de sequías y estemos cansados espiritualmente. Es ahí cuando él entrará en acción y dará fortalezas a nuestra alma y a nuestro cuerpo para que siga fluyendo la bendición. Tendremos palabra para regar a un mundo seco y nunca nos faltará el alimento espiritual porque a través de la obediencia el Señor nos guiará siempre (Sal. 23:1-3)

- versículo 12: entonces sermos restauradores y reparadores. O sea, ayudaremos a los demás a seguir adelante, podremos dar Palabra de aliento y reconstruír lo que alguna vez fue abandonado. por Ej.: el ministerio, la unión familiar, la hermandad de la iglesia, etc. (2Ti. 2:21) (1Ti. 3:7) (Jos. 1:9).

por eso cada vez que ayunamos, debemos desatar, sujetar, reprender, cortar y echar fuera toda obra del diablo de nuestra vida y en la de los que nos rodean (Mt. 17:21).
para eso debe haber un esfuerzo y una guerra espiritual (2Co. 10:4).
por lo tanto cada vez que hacemos ayuno debemos procurar que en nosotros haya un cambio sincero y profundo en nuestro corazón (Stg. 2:14-17) y cuando ese cambio haya llegado a nuestra vida, entonces podremos ayudar a cambiar a los demás.

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