Lección 9 JOSUÉ

ENTENDIENDO LA BIBLIA


Autor

El autor del libro de Josué no puede ser identificado por medio de la Escritura. El uso de los pronombres nosotros y nos en 5:1, 6 respalda la teoría de que el autor puede haber sido un testigo presencial de algunos de los acontecimientos ocurridos durante este período. Josué 24:26 sugiere que el autor de algunas de las secciones más extensas de este libro fue el mismo
Josué.
Otros pasajes, sin embargo, no pudieron ser escritos por Josué. Su muerte se recoge en el capítulo final (24:29–32). También se mencionan varios acontecimientos que ocurrieron después de su muerte: la conquista de Hebrón por Caleb[1] (14:6–15); la victoria de Otoniel (15:13–17); y la migración de Dan (19:47). Pasajes paralelos en Jueces 1:10–16; 18, confirman que estos acontecimientos ocurrieron tras la muerte de Josué.
Lo más probable es que el libro haya sido compuesto en su forma final por un escriba o algún editor, apoyándose en relatos escritos por el propio Josué.

Fecha

El libro cubre unos veinticinco años de la historia de Israel bajo la dirección de Josué, asistente y sucesor de Moisés.
La fecha de la muerte de Josué que comúnmente se acepta es aproximadamente en el año 1375 a.C. De ahí que el libro abarque el período de la historia israelita que va del año 1400 a.C. al 1375 a.C.; parece que los relatos que contiene fueron compilados algún tiempo después.

Trasfondo

El libro comienza en vísperas de la entrada de Israel a Canaán, territorio que estaba dividido políticamente en muchas ciudades-estados, cada una de ellas con su propio gobierno autocrático y en lucha con las demás. Desde el punto de vista moral, existía una gran corrupción; las ilegalidades y la brutalidad eran algo usual. La religión cananea destacaba la fertilidad y los símbolos asociados a ella, el culto a la serpiente y el sacrificio de niños. La escena estaba preparada y la tierra lista para ser conquistada.
Por contraste, el pueblo de Israel había vagado sin un territorio en el cual establecerse durante cuatrocientos años (Gn. 15:13). Había vivido sometido a los faraones egipcios, y más tarde tuvo que peregrinar indefenso por el desierto durante cuarenta años. Pero aún permanecía fiel, aunque no completamente, al único Dios verdadero, y asido a la promesa que Jehová había hecho a su antecesor Abraham. Siglos antes, Dios había prometido convertir a Abraham y sus descendientes en una gran nación, y darles como hogar a Canaán, con la condición de que siempre le fueran fieles y obedientes (Gn. 17). Ahora estaban a punto de contemplar el cumplimiento de esa promesa.

Contenido

El libro de Josué es el sexto del Antiguo Testamento y el primero de un grupo de libros llamados los «Profetas anteriores». Colectivamente, estos libros describen los avances del reino de Dios en la tierra prometida hasta la cautividad babilónica, un período de unos novecientos años. Josué relata la entrada de Israel a Canaán por medio de la conquista, la división y el asentamiento en la tierra prometida.


Enseñanza para nuestra vida

El libro de Josué enseña que el cumplimiento de las promesas que Dios había hecho de bendecir a Israel dependía de la actitud del pueblo. Las promesas de victoria, entrega de la herencia, provisión abundante, paz y reposo, llegarían si el pueblo se mantenía obediente a Dios. La constante meditación en su Palabra y la fidelidad a sus mandamientos son la clave para ser bendecidos y alcanzar la prosperidad (1:8). Casi al final de su libro, Josué llama al pueblo a una vida de obediencia y fe (22:5).
Hoy en día, esta certidumbre ofrece un fundamento sólido para nuestro crecimiento y bienaventuranza. Como la bendición sigue a la obediencia, así el castigo sigue a la desobediencia. El pecado de Acán revela que nadie vive exclusivamente su propia vida (cap. 7), porque el pecado de uno afecta las vidas de muchos.
Dios odia el pecado y lo castiga con tanta firmeza como bendice al que persevera. Los principios que rigen el bendecir y el maldecir nos dan lecciones útiles en nuestro recorrido hacia la madurez espiritual. La vida y el liderazgo de Josué demuestran que la madurez espiritual no se logra al margen de Dios, sino gracias a una estrecha y responsable relación de dependencia con Él. Para alcanzar la victoria debemos rendirnos a Dios; para guiar a otros, debemos seguirle.
El libro de Josué nos ofrece otras lecciones valiosas: actitudes que son esenciales para recibir de Dios la victoria; principios de liderazgo; las consecuencias fatales del orgullo; la relevancia de las peticiones hechas al Señor; la fidelidad de Dios a su Palabra; y ejemplos del poder milagroso del Señor.

Cristo se revela

Josué presenta a Cristo, autor de nuestra salvación

Reseña

La palabra pentateuco significa cinco rollos y es usada para referirse a los cinco primeros libros de la Biblia. Algunos estudiosos hablan de un hexateuco, o sea, seis rollos que incluye el libro de Josué.
Josué es el primer libro después de los libros mosaicos y habla de la entrada de Israel a la tierra prometida.
En el siguiente versículo se encuentra la orden de Dios:

Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie.
Josué 1:3
Un recurso mnemotécnico para que recordemos el libro de Josué es una serie de palabras que empiezan con “P”:
1-      preparación
2-      pasada
3-      peleas
4-      particiones
5-      pacto

Preparación

Los capítulos 1-2 hablan de la preparación del líder y del pueblo para pasar el río Jordán y la entrada en la tierra. Desde el monte Nebo hacia Canaán.

Pasada

Los capítulos 3-5 relatan que cuando los israelitas llegaron al Jordán las aguas se detuvieron en un montón, de manera que ellos pudieran pasar a pie. Cuenta el relato que de allí del fondo del rio se tomaron doce piedras, una por cada tribu y fueron colocadas como recuerdo de aquel milagro.

Peleas

En los capítulos del 6-12 se registran las batallas y se relata primero la de Jericó, luego con otras ciudades y reinos.
Jericó fue destruida después que los israelitas marcharon rodeándola una vez cada día durante siete días y al séptimo día la rodeó siete veces (Jos. 6:20) El número siete simboliza la perfección y la obra poderosa de Dios. Se le menciona por primera vez en la historia de la creación (Gn. 2:2, 3). Esta fue la primera ciudad fortificada que tuvieron que vencer. La estrategia no convencional sugerida por Dios incluía caminar en silencio y esperar. Esta peculiar marcha, repetida día tras día, sin aparentes resultados, constituía una prueba de obediencia y confianza de parte del pueblo (Sal. 37:34). También evidenciaba el poder de los símbolos utilizados en el culto de Jehová, como se demuestra con el desfile del arca y el continuo toque de trompetas.
Luego sigue la ciudad de Hai, aquí perdieron la batalla por culpa del pecado de Acán. Había una orden de que nadie agarrase nada del despojo de Jericó, pero después de castigar a éste Acán pudieron tomar la ciudad.
Sigue después el incidente de los gabaonitas, que engañando a Josué hicieron pacto para no ser destruidos. Éste fue un error grave de Josué porque la orden de Dios era que todos debían ser destruidos. El deseo de los moradores de Gabaón de pactar la paz sugiere que de alguna manera conocían la orden de Dios  (Dt. 7:2; 20:10–16). Los cananeos debían ser completamente destruidos, pero se autorizaba a Israel para que estableciera alianzas con pueblos distantes. Esta equivocación se repite por segunda vez, Josué actúa sin consultar a Jehová. La primera vez fue en Hai.

Estrategia de la conquista

En al capitulo 10 encontramos las luchas contra los del sur.
En el capitulo 11 contra los del norte.
Es bueno saber que los reyes de ese entonces no eran como los actuales. Un reinado de ese entonces era como un municipio en el día de hoy. Obviamente el régimen era monárquico pero la extensión del territorio pequeña. Josué venció a treinta y uno de ellos.
En vez de atacar por el norte o por el sur, Josué atacó por el centro dejando a los dos bandos sin posibilidad de hacer una alianza contra un enemigo en común (una buena estrategia). El avance hacia el sur hace referencia a la conquista de Jerusalén y Hebrón como las más importantes.



Ataque al norte

En el capitulo 11 se describe el ataque a los reyes del norte, la enumeración es bastante grande (Jos. 11:4,5). Pero cabe destacar que todos los enemigos de Israel estaban psicológicamente mal parados a pesar de la multitud de sus ejércitos.



Al enterarse de las victorias de Josué en el sur, Jabín, rey de Hazor, reunió una coalición de monarcas norteños para ofrecerle combate a Josué. Hazor era una ciudad grande e importante situada a unos 16 km al noroeste del mar de Galilea. La victoria de Josué en Hazor fue uno de sus triunfos más significativos. Esta ciudad era una gran fortaleza, estratégicamente ubicada sobre la ruta principal entre Egipto y Mesopotamia.
La campaña en el norte duró entre cinco y siete años.
La presencia militar de Josué se había consolidado de tal manera que ninguno osaba retarlo. Cuando Israel descansó de la guerra le fue permitido establecerse pacíficamente y gozar de la herencia prometida.

Particiones

Ya después de la conquista casi total, se hizo la partición de la tierra. Si observamos el mapa vemos que algunas tribus recibieron una tajada mayor que otras. La cuestión no es el tamaño sino la calidad del terreno. Aquí no hubo favoritismo en el modo de repartir el territorio, sino que, cada porción de tierra fue analizada y según la calidad era el tamaño, o sea, mientras mejor era la tierra menor era el tamaño y viceversa. Luego de dividir los terrenos se repartieron por sorteo, para que así no haya enojos y todos quedaran conformes.
Aunque tengamos la costumbre de decir que las tribus corresponden a los doce hijos de Jacob, esto no es así. José era hijo de él (Jacob) y sin embargo los que aparecen entre las tribus son sus hijos (de José) Manases y Efraín que en realidad son los nietos. Entonces hay confusión aquí porque ya no son doce sino trece. La cuestión es que la tribu de Leví no recibiría tierra sino sólo el cuidado del templo (Dt. 18:1,2). Por eso la cuenta es de doce y no de trece.

Pacto

Ahora considerando los capítulos 23 y 24 tratamos de la renovación del pacto hecho antiguamente a Adán, Noé y más precisamente a Abraham, Isaac y Jacob.
Al final del libro encontramos a Josué motivando al pueblo a no apartarse de Jehová:

Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová. Entonces el pueblo respondió y dijo: Nunca tal acontezca, que dejemos a Jehová para servir a otros dioses;
Josué 24:15,16

El libro concluye con la muerte y el entierro de tres grandes figuras en la historia de Israel: Josué, José y Eleazar. Israel había recibido su herencia y el pacto de Dios se había cumplido.

Comparaciones

De acuerdo a una concepción común, el cruce del Jordán representa la muerte y Canaán, el cielo. Veamos una analogía mejor:

1-      Canaán, representa una vida cristiana más elevada, que debe ser ganada a través de la lucha espiritual (Ro. 7:23).
2-      Los cananeos son un tipo de nuestros enemigos espirituales (Ef. 6:12).
3-      La lucha de Israel es un tipo de la lucha de la fe (1ª Ti. 6:12)
4-      El descanso de Israel después de la conquista (Jo. 11:23), se compara al descanso del alma (He. 4:9).
5-      Los cananeos parcialmente subyugados son un tipo de los pecados persistentes aun no conquistados (He. 12:1).




[1]Significa “perro”. Pero no en el concepto que nosotros conocemos. Sino por lo fiel, obediente, amigo, etc.