Lección 8 DEUTERONOMIO

ENTENDIENDO LA BIBLIA
Deuteronomio Lección 8


Autor y Fecha

Deuteronomio identifica a Moisés como autor del libro: «Estas son las palabras que habló Moisés a todo Israel» (1:1). «Y escribió Moisés esta ley, y la dio a los sacerdotes» (31:9), puede que también sea una indicación de que éste redactó todo el libro. El nombre de Moisés aparece cerca de cuarenta veces en este texto, que refleja muy de cerca la personalidad de esa gran figura. Asimismo, el uso continuo de la primera persona a lo largo del libro sustenta la autoría de Moisés.
Tanto la tradición judía como la samaritana identifican unánimemente a Moisés como el autor de Deuteronomio. Cristo también lo hace expresamente, al igual que Pedro y Esteban (Mt. 19:7, 8; Mr. 10:3, 4; Hch. 3:22; 7:37).
El último capítulo, que contiene el relato de la muerte de Moisés, probablemente fue escrito por su allegado más cercano, Josué.
Moisés y los israelitas comenzaron el éxodo desde Egipto alrededor del año 1440 a.C. Arribaron a los campos de Moab, donde probablemente se redactó Deuteronomio, alrededor del año 1400 a.C., en ocasión de comunicar su contenido al pueblo «en el mes undécimo, el primero del mes» del año cuarenta de su peregrinación por el desierto (1:3). Esto fue exactamente antes de la muerte de Moisés y antes de la entrada de los israelitas a Canaán bajo la dirección de Josué. Por lo tanto, el libro de Deuteronomio cubre un período de menos de dos meses, el cual incluye los treinta días de duelo por la muerte de Moisés.

Trasfondo

Moisés tenía en ese momento 120 años de edad y la tierra prometida estaba a la vista. Había guiado a los israelitas fuera del cautiverio en Egipto y a través del desierto hasta el monte Sinaí, donde recibieron la Ley de Dios. A causa de la renuencia de Israel a entrar en la tierra de Canaán, que Dios le había prometido, peregrinaron sin dirección por el desierto durante treinta y ocho años. Ahora estaban acampados en los límites orientales de Canaán, en las alturas de Moab, frente a Jericó y la llanura del Jordán. Mientras los israelitas se preparaban para penetrar en la tierra prometida, encaraban un momento crucial de su historia; nuevos peligros, nuevas tentaciones y un nuevo liderazgo. Moisés convocó al pueblo para recordarles la fidelidad del Señor a sus promesas y hacer un llamado a ser fieles y obedientes a Dios, mientras tomaban posesión de la tierra prometida.

Contenido

Deuteronomio contiene una serie de mensajes de despedida dirigidos por Moisés a los israelitas, mientras aquél se preparaba a morir y éstos se disponían a entrar a la tierra prometida. Aunque Dios le había prohibido entrar a Canaán, Moisés experimentaba una sensación de ansiedad en vísperas de aquel acontecimiento. Lo que el Señor había prometido a Abraham, Isaac y Jacob siglos antes estaba a punto de convertirse en realidad. Deuteronomio representaba la proclamación de una segunda oportunidad para Israel, que por falta de fe y deslealtad había estorbado la conquista de Canaán en una ocasión anterior. La mayoría de las personas que se hallaban junto a Moisés frente a la tierra prometida no habían participado en los acontecimientos del Sinaí; habían nacido y se habían criado en el desierto. De ahí que Moisés les exhorte treinta y cinco veces a «ir y poseer» la tierra. Treinta y cuatro veces les recuerda que ésta es la tierra que Dios les ofrece.
Mientras esta generación de israelitas se dispone a penetrar en la tierra prometida, Moisés les recuerda la fidelidad de su Dios a través de la historia y del pacto especial que a Él los une. Moisés se da cuenta que la mayor tentación de los israelitas en la tierra prometida será la de olvidar a Dios y entregarse al culto de los ídolos cananeos. De ahí su preocupación por mantener las relaciones establecidas por el pacto. A fin de preparar al pueblo para la vida en la nueva tierra, Moisés expone los mandamientos y estatutos dados por Dios en su pacto. La obediencia a Dios se equipara a la vida, las bendiciones, la salud y la prosperidad, en tanto que la desobediencia equivale a la muerte, la maldición, la enfermedad y la pobreza. El pacto mostró a los hijos de Dios el camino para vivir en compañerismo con Él y con los demás. Tan poderoso es el mensaje de Deuteronomio, que se le cita más de ochenta veces en el Nuevo Testamento.

Enseñanza para nuestra vida

Deuteronomio se caracteriza por un fuerte sentido de urgencia. El desafío parece decisivo aun para el lector contemporáneo: «Os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia». La decisión es nuestra.
Deuteronomio enseña que la relación entre Dios y su pueblo va más allá de la Ley. La condición indispensable para mantener nuestra relación con Dios, según el pacto, son la obediencia y la lealtad. Nuestro amor, afecto y devoción por el Señor deben ser el verdadero fundamento de nuestras acciones. La lealtad a Dios constituye la esencia de la verdadera piedad y santidad. El éxito, la victoria, la prosperidad y la felicidad, todo ello depende de nuestra obediencia a la voluntad del Padre. El libro nos llama a obedecer a Dios sobre la base de dos motivaciones: el amor y el temor. «¿Qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos...?» (10:12, 13).

Cristo se revela

Deuteronomio presenta a Jesucristo, el verdadero profeta.

Moisés y Cristo

Moisés fue el primero en profetizar la venida del Mesías, un profeta como el mismo Moisés (18:15). Notablemente, Moisés es la única figura con que Cristo se compara a sí mismo. «Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?» (Jn. 5:46, 47). Jesús citó el Deuteronomio a menudo. Cuando se le pidió que nombrara el mandamiento más importante, respondió citando Deuteronomio 6:5. Cuando Satanás lo confrontó con sus tentaciones, citó exclusivamente el libro de Deuteronomio (8:3; 6.16; 6:13; 10:20). Fue muy significativo que Cristo, quien era perfectamente obediente al Padre, aun en presencia de la muerte usara este libro dedicado a la obediencia a Dios, para demostrar su sumisión a la voluntad del Padre.

El cambio

Vamos a comenzar observando los relatos del paso del mando de Moisés a Josué y el registro que hace de ese asunto.
Si comparamos Números 27 con Deuteronomio 31, vemos que son dos relatos del mismo acontecimiento vistos de diferentes maneras. Pero en sustancia son los mismos hechos.
El libro de Números como hemos visto es una serie de eventos, lo mismo se puede decir de Deuteronomio, porque en el final de los dos libros nos encontramos todavía en el mismo escenario.
Entre Números 27 y Deuteronomio 31 no hay diferente situación histórica, si nos fijamos en un mapa Canaán o Palestina está entre el Jordán y el mediterráneo. pero hubo Israelitas que no quisieron cruzar el Mar Muerto y prefirieron quedarse allí porque la tierra era especial para el ganado. Sin embargo, no se quedaron allí sin antes ayudarles a sus hermanos a conquistar la tierra. En el capítulo 35 de Números encontramos las ciudades de refugio pero eso lo veremos después. Ahora, en vista de que la tribu de Leví no recibiría tierra como las demás, sino que debía recibir ciudades ¿qué tenía de especial esta tribu? Era la encargada del servicio del templo, de ella salían los sacerdotes.        

Mirando el pasado

Muchos han criticado a Deuteronomio negándole la autoridad mosaica. Acabamos de ver en Números, pasajes atribuidos directamente a Moisés (Nm. 33:2). ahora, si otra persona posteriormente agregó a los datos del registro, es admirable. No cabe duda de que alguien incluyó en el libro que subió al monte y murió. Todas las informaciones hacen referencia a la vida y palabras de moisés. Pero volviendo al tema; en Deuteronomio 1:10 encontramos a Moisés exhortando al pueblo, haciéndoles recordar algunas circunstancias relativas a las conquistas obtenidas. En una parte anterior vimos cuando los israelitas enfrentaron a los reyes de las llanuras. Los capítulos 2 y 3 consisten en el registro de un recordatorio de las victorias que Dios había obtenido para ellos y por medio de ellos. Es razonable traer esto a memoria porque funciona como estímulo para seguir adelante. la enseñanza aquí es que nuestra parte es la obediencia a Dios, porque sin ella no hay bendiciones.
En el capítulo 5 se repiten los diez mandamientos. En el capítulo 6 se repiten los cuidados de las nuevas generaciones, Deuteronomio 6:4-9 dice:

Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.
Estos versículos siempre han sido conocidos en la tradición judía como “el Shema”, que encierra las verdades fundamentales de la religión de Israel. Se les recita como oración cotidiana junto con 11:13–21 y Números 15:37–41.
En los capítulos 7 y 9 el escritor dice la razón de por qué Dios escogió a Israel y le indica lo que no debía decir (Dt. 9:4). Y luego añade el versículo 5. Tres veces se le recuerda al pueblo que no recibía la tierra prometida a causa de su rectitud, sino debido a la promesa hecha por Dios a Abraham, Isaac y Jacob, esta es la interpretación de los acontecimientos.

Mirando a futuro

En el capítulo 11 es donde la atención se vuelve hacia la tierra de Canaán y hacia el futuro que esperaba Israel. Del 1-10 tenemos una mirada al pasado, del 11 en adelante una visión de futuro. Aquí nos encontramos con una promesa:

Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie será vuestro; desde el desierto hasta el Líbano, desde el río Éufrates hasta el mar occidental será vuestro territorio.
Deuteronomio 11:24
Dios los había guiado providencialmente, ahora ellos debían hacer su parte.
Este libro es un repaso general de la ley, de ahí el nombre que deriva del griego deuteros (segunda) nomos (ley), de dos palabras hacemos una. La segunda ley se debe a que las generaciones pasadas ya habían muerto y era necesario recordarles la ley a las nuevas, por ejemplo:

1-      La fertilidad de la tierra
2-      La necesidad del culto a Dios
3-      El peligro de los falsos profetas
4-      Los cuidados del pueblo para conservar las características de un pueblo especial
5-      Normas para la alimentación
6-      Las contribuciones
7-      El cultivo de las tradiciones
8-      Celebraciones, etc.

Todas las leyes son dadas para el comportamiento del pueblo, se recuerdan con relación al futuro (cuando ya hayan tomado la tierra). Hasta acá iba todo bien, el problema era que la tierra estaba repleta de costumbres y religiones contrarias, era entonces necesario que influyeran y no que fueran influidos, al igual que la iglesia de hoy día, rodeada de un mundo pagano y satánico debe influir en las vidas pecadoras y no ser influida por los pecados del mundo. (Dt. 18:9). Luego siguen algunos capítulos de cómo debían vivir recordando algunas leyes y añadiendo otras.

El presente

En la última parte del capítulo 30 encontramos una perspectiva al presente, con unas palabras exhortadoras pero también de advertencia:

Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos? Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos? Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.
Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella… amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob,  que les había de dar. 
Deuteronomio 30:11-16, 20




                       
Eran palabras desafiantes para este pueblo que tenía como destino heredar las promesas hechas anteriormente a los patriarcas.
Desde el capitulo 31 llegando ya al final del libro encontramos un reflejo de las cosas presentes, o sea, del estado de las cosas en ese momento.

Repaso:
A-     Del capítulo 1 - 10, pasado
B-      Del capítulo 11 – 30, futuro
C-      Del capítulo 31 – 34, presente. En relación a los hechos registrados, por ejemplo: Moisés nombra un sucesor. Dios da órdenes para que se escriba un cántico. Luego da a Josué el encargo del pueblo.

En el capítulo 33 cada tribu recibe una bendición y en el 34 se describe la despedida de la vida de Moisés.

Lección 7 NÚMEROS

ENTENDIENDO LA BIBLIA
LECCIÓN 7

Autor

La autoría de Números tradicionalmente se atribuye a Moisés, personaje central del libro. Números 33.2 hace una referencia específica a Moisés que escribía acerca de las jornadas en el desierto.
El término Números está tomado del título de este libro (arithmoi) en la traducción griega del Antiguo Testamento, la edición de la Septuaginta, el cual se mantiene en la traducción latina de la Vulgata (numeri). En el texto hebreo, el nombre del libro es En el desierto, tomado de la frase con que comienza el texto: «Habló Jehová a Moisés en el desierto del Sinaí».

Fecha

Si se asume la autoría de Moisés, es probable que haya sido escrito alrededor del año 1400 a.C., poco antes de su muerte. Los acontecimientos narrados en el libro se extienden cerca de cuarenta años y comienzan poco después del éxodo, en el año 1440 a.C.

Enseñanza para nuestra vida

Uno de los acontecimientos más conocidos de Números es el informe negativo de los diez espías, opuesto al presentado por Josué y Caleb (13:25–33). De ello resultó un severo castigo (14:20–38). De esta lección aprendemos las profundas consecuencias que pueden derivarse de una actitud negativa y falta de fe. Cuando Dios nos hace una promesa debemos responder con optimismo, no con pesimismo.
Las frecuentes murmuraciones de los israelitas, aun en medio de la continua provisión de Dios, nos muestra la necesidad de mantener una actitud agradecida ante el Señor, aun cuando estemos en gran necesidad (Flp. 4:6).
El libro de Números también nos muestra el lado del rostro de Dios que éste revela solamente en ocasiones excepcionales: su ira (14:20–38). Aunque Dios es misericordioso y amante, también es justo. Cuando la humanidad lo rechaza repetidamente, Él debe juzgarla (He. 9:27); cuando sus hijos desobedecen una y otra vez, debe castigarlos, a veces con la mayor severidad (He. 12:3–11).

Cristo se revela

Números presenta a Jesucristo, levantado por nosotros.

Divisiones

Vamos a comenzar dividiendo este libro para que podamos entenderlo de una manera más sencilla:

Capítulos
1-10: preparativos y leyes
11-13: hasta Cades-Barnea
14-20: en Cades
21-26: luchas contra reyes
27-36: leyes (apéndice a Deuteronomio)

En cada sección del libro hay un montón de temas, pero me pareció mejor sacar los más destacados o importantes.

Preparativos

El contenido de este libro se resume de la siguiente manera: comienza con la travesía del Sinaí a Cades-Barnea (sur de Palestina). Desde ahí fueron enviados los espías (Nm. 13). Siguen por el desierto hasta Ezion-Geber y culminan en el monte Nebo. Esta travesía tiene forma de “N”.


Los dos censos

Números debe su nombre a los censos que allí se describen en él. Números 1:1 nos describe que ya habían pasado dos años desde que el pueblo salió de Egipto. Antes de salir del monte Sinaí hay un censo (Nm. 1:46). El resultado de este censo es mayor que el último; de seiscientos tres mil quinientos cincuenta descendió a seiscientos un mil setecientos treinta. El censo de que se habla en el capítulo 1 estaba destinado a la formación de un ejército para la invasión de la tierra prometida.
En el segundo conteo la mayoría era gente joven, los viejos murieron en el desierto.
La enseñanza aquí es que la incredulidad le costo al pueblo la bendición de Dios.
Al salir de Egipto el pueblo en vez de ir directamente a palestina fueron al Sinaí ¿por qué? La explicación es que Moisés pasó cuarenta años de su vida en los alrededores del Sinaí y seguramente conocía bien la región. Ahora bien, cuando sacó al pueblo necesitaba ir a un lugar conocido, no podía llevar a un pueblo que no estaba listo para la guerra, un pueblo desorientado e inseguro de sí mismo. Evidentemente había que tomar primero las precauciones necesarias para emprender una nueva marcha. Recordemos que en la región del Sinaí Moisés se había casado, allí estaban su suegro y otros parientes por parte de su esposa. Allí tuvo la visión de la zarza que ardía en fuego y no se consumía. Por eso Dios retuvo al pueblo como dos años para instruirlo y organizarlo, cosa que no hubiera podido hacer en un ambiente de batalla.

Hasta Cades y en Cades

Los israelitas salen marchando directo del Sinaí a Canaán y acampan en Cades-Barnea que está ubicado a la entrada de la tierra. Para llegar tuvieron que atravesar tres desiertos:

1-      Desierto de Sinaí.
2-      Desierto de Paran.
3-      Desierto de Zin.

Una vez en Cades ocurre el episodio de los espías. Dios le dijo a Moisés que separase un representante de cada tribu, luego los mandó a ver la tierra ¿Cuál fue el resultado? Pesimismo y desánimo, excepto Josué y Caleb que fueron positivos y tuvieron fe en el poder y las promesas de Dios.

Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac...
Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. (Nm. 13:27,28,31)

NOTA: Los anaceos o hijos de Anac, palabra que significa «hombres de cuello largo», eran los más temidos habitantes de Canaán.        
Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis. (Nm. 14:6-9)

Dios como castigo dijo que ninguno de los mayores de veinte años entraría en la tierra sino solamente dos: Josué y Caleb. Todos los adultos serían castigados. Aquí comienzan los cuarenta años de peregrinación por el desierto.
En el capítulo 16 encontramos la rebelión de Coré, Datán y Abiram. Estos se revelaron contra Moisés y Aarón porque no pudieron entrar en la tierra y doscientos cincuenta hombres de renombre se juntaron con ellos.
La gente que aquí se menciona se ha confabulado, pero más adelante se describe a Coré como adversario de Aarón, y a Datán y Abiram como adversarios de Moisés. Es una rebelión religiosa y también civil, motivada por las funciones exclusivas que Moisés ha introducido. Moisés se enfrenta a Coré, quien representaba la facción de los levitas que aspiraba se añadieran prerrogativas sacerdotales a las funciones que ya desempeñaban (véanse caps. 3 y 4). Primero anuncia una prueba que demostrara el derecho de Aarón de poner el incienso en el tabernáculo, y enseguida los censura por no apreciar el significado del ministerio al que Dios los había llamado, Moisés se vuelve para enfrentar a aquellos que lo desafían, pero ellos se niegan a aparecer ante él temiendo una represalia. Su objeción al liderazgo de Moisés es que éste regresó de la tierra prometida y volvió al desierto y desde entonces no había tenido éxito en volver a ella. Aplicar una norma secular para medir el éxito de un líder espiritual es un error. El líder espiritual exitoso es aquel que sigue el mandato divino. La confrontación ocurre en dos lugares: la tienda de reunión y las tiendas individuales de los líderes de la rebelión. El resultado final de todo esto fue que la tierra abrió su boca y se los trago a estos tres con sus casas y familias y con todo lo que tenían descendieron vivos al Seol (El Seol es el lugar de descanso para los muertos en el AT).

Otras peregrinaciones
Al no haber conseguido entrar en Cades-Barnea los israelitas intentaron hacerlo por otros caminos, pero cada vez que lo quiso hacer encontró resistencia. No los hicieron desaparecer gracias a la providencia divina.
Dios le dio el maná y codornices para comer, agua para beber, ropa y sandalias que no envejecían. Tenía el propósito de educarlo como pueblo, haciéndolo conocedor de la ley y obediente, para que así estén preparados para poseer la tierra. El alma del pueblo se angustió en ese camino, claramente lo que estaba pasando no era de los más agradable. Dios los libró  de una plaga de serpientes que mataban a todo aquel que mordían, y que Dios mismo había enviado por causa del pecado, a través de una serpiente de bronce que le dijo a  Moisés que levantara sobre un asta para que todo aquel que la mirare viva y no muera.  Este incidente claro está hace alusión al futuro sacrificio de Cristo en levantado en alto en una cruz, pues, todo aquel que mira a la cruz con fe no muere.
Dios los probó y hasta les enseñó duramente con esta plaga de serpientes venenosas. Este viaje y esta parte de la historia nos dejan la lección de que vivimos por la fe.
Es luego de esto que viene la lucha contra los reyes, esto se registra en los capítulos 21 en adelante.
Son tres reyes importantes que fueron vencidos:

1-      El rey de Moab, Balac.
2-      El rey de Basan, Og.
3-      El rey de los amorreos, Sehón.

Una vez que vencieron a estos reyes, según la narración de los capítulos 21-26 llegaron a las planicies más allá de Moab, cerca del monte Nebo. Por ahora sólo se puede decir que cuando acamparon en esa región, Moisés repitió la ley. De ahí la expresión “Deuteronomio” que significa: repetición de la ley. Esto ocurre como una preparación final. Fueron repasadas las experiencias de la protección divina y por supuesto las exigencias legales.
El pueblo empezó a sentirse preparado para entrar en Canaán, pero Moisés ya en ese momento estaba culminando su ministerio de libertador. Cuarenta años en Egipto, cuarenta en preparación junto al Sinaí y cuarenta peregrinando en el desierto en total ciento veinte años. y así murió en el Monte Nebo contemplando desde allí la tierra prometida. Es aquí donde entra en la historia Josué, el cual introdujo al pueblo de Israel en al tierra, pero ese es un tema que veremos más adelante. Pero conviene recordar que en la parte final del libro de Números, o sea, en los capítulos 26-36 encontramos algunas leyes que van a entrar clasificadas junto con el libro de Deuteronomio. No olvidemos tampoco que el viaje que se describe en le libro tiene forma de una “N”.



El reto espiritual

Con todo esto nos queda aceptar el orden espiritual de Números. Este orden es con respecto a la providencia y a la confianza en aquel que nos guía en todo nuestro camino. Ya sea en el antiguo desierto, en el presente o en cualquier tiempo y lugar. El hecho destacado en el pueblo de Israel también nos puede ocurrir a nosotros, por eso debe haber en nuestra vida una dirección divina, Dios nos debe dirigir día y noche.
En nuestro caso en particular Dios nos habla y nos dirige de muchas formas, por Ej.: a través de las circunstancias, de la oración, de la Palabra, de los impulsos íntimos o de los consejos de personas. El pueblo de Israel hiso esta travesía sometido a la voluntad divina. Aquí también ahí una enseñanza y es que cuando nos alejamos de la mano de Dios no nos va nada bien, pero siendo guiado por Dios, el pueblo llega hasta los límites de Canaán, una vez allí se resistieron por causa del miedo, nosotros corremos el mismo peligro de caer en el pesimismo de los espías. Dios promete la tierra, pero no promete la inexistencia de gigantes. Él dice: “Yo os daré”. Dios nos da las cosas pero es con valor y coraje que se obtienen las bendiciones, Israel peleó por su bendición y ganó.

No debemos mirar el tamaño de los gigantes, porque así pereceremos, la única felicidad y bendición verdadera es la que consiste en la obediencia a los planes divinos.

¿Somos dioses según la Biblia?

¿Qué quiere decir la Biblia por “vosotros sois dioses” en el Salmo 82:6 y Juan 10:34?

Comencemos por ver el Salmo 82, el salmo que Jesús cita en Juan 10:34

Jesús les respondió: ¿No Está escrito en vuestra ley: Yo Dije, dioses sois?

La palabra hebrea traducida como “dioses” en el Salmo 82:6 es elohim. Usualmente se refiere al Único Dios Verdadero, pero tiene otros usos. El Salmo 82.1 dice, 

“Dios está en la reunión de los dioses; en medio de los dioses juzga.” 

Viendo los tres siguientes versos, es claro que la palabra “dioses” se refiere a magistrados, jueces y otras personas que mantienen posiciones de autoridad y gobierno. El llamar a un humano un “dios” indica tres cosas: 

1) él tiene autoridad sobre otros seres humanos, 
2) el poder que ejerce como una autoridad civil, es para ser temido. 
3) él recibe su poder y autoridad de Dios Mismo, quien es visto como el que juzga a toda la tierra en el verso 8.

Este uso de la palabra dioses para referirse a humanos es raro, pero se encuentra en otras partes del Antiguo Testamento. Por ejemplo, cuando Dios envío a Moisés a Faraón, Él dijo: 

“Mira, yo te he constituido dios para Faraón...” (Éxodo 7:1). 

Esto significa simplemente que Moisés, como mensajero de Dios, estaba hablando las palabras de Dios y por lo tanto sería el representante de Dios ante el rey. La palabra hebrea elohim se traduce como “jueces” en Éxodo 21:6 y 22:8,9 y 28. También lo encontramos en el Salmo 138:1 donde dice el rey David: 

“…delante de los dioses te cantaré salmos…”

El punto principal en el Salmo 82, es que los jueces terrenales deben actuar con imparcialidad y verdadera justicia, porque aún los jueces deberán comparecer un día ante EL Juez. 
Los versos 6 y 7 advierten a los magistrados humanos, que también ellos deben ser juzgados: “Yo dije: Vosotros sois dioses, y todos vosotros hijos del Altísimo, pero como hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis.” 
Este pasaje está diciendo que Dios ha puesto al hombre en posiciones de autoridad en las cuales (en este aspecto) ellos son considerados como dioses entre la gente. Debe recordarse que, aunque sean representantes de Dios en este mundo, ellos son mortales y eventualmente deberán dar cuentas a Dios por la manera en que usaron esa autoridad.

Ahora, veamos cómo utiliza Jesús este pasaje. Jesús acaba de declarar que es el Hijo de Dios (Juan 20:25-30). Los incrédulos judíos responden acusando a Jesús de blasfemia, puesto que Él asegura ser Dios (verso 33). Jesús entonces cita el Salmo 82:6, recordándoles a los judíos que la ley se refiere a simples hombres – aunque sean hombres de autoridad y prestigio – como “dioses.” 
El punto de Jesús es este: ustedes me acusan de blasfemia basándose en el uso que hago del título “Hijo de Dios”; sin embargo su propia Escritura aplica el mismo término a los magistrados en general. Si aquellos que tienen un nombramiento por decreto divino pueden ser considerados “dioses,” ¿cuánto más puede serlo Aquel a quien Dios ha elegido y enviado?

En contraste, tenemos la mentira de la serpiente a Eva en el Jardín del Edén. Su declaración, de “serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.” (Génesis 3:5), era una verdad a medias. Sus ojos fueron abiertos (verso 7), pero ellos no se volvieron como Dios. De hecho, perdieron toda autoridad, más que ganarla. Satanás engañó a Eva acerca de su habilidad para convertirse en semejanza del Único y Verdadero Dios, y así la condujo a la mentira. Jesús defendió Su afirmación de ser El Hijo de Dios, sobre un terreno semántico y bíblico – hay un sentido en el que los hombres influyentes puede ser tenidos como dioses; sin embargo, el Mesías puede con toda autoridad aplicar el término a Sí Mismo. Los seres humanos no son “dioses” o “pequeños dioses.” No somos Dios. Dios es Dios, y nosotros, quienes conocemos a Cristo, somos Sus hijos.

http://www.gotquestions.org/Espanol/vosotros-sois-dioses.html

¿Qué es un libro apócrifo?


¿Por qué es que en algunas versiones de la Biblia no constan algunos libros?
La diferencia básicamente se reduce a lo que se conoce como versiones protestantes de la Biblia y las versiones católicas romanas de la Biblia. A este respecto, debemos señalar que las versiones católico romanas de la Biblia han añadido lo que se llaman libros Apócrifos o libros deuterocanónicos.

Apócrifo significa escondido o secreto, en una clara alusión a lo escondido o secreto de los orígenes de estos libros. Nadie sabe a ciencia cierta quienes los escribieron o en qué época fueron escritos, aunque se asume que todos los libros apócrifos fueron escritos en el período ínter testamentario, es decir entre los aproximadamente 400 años que existen entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.

Deuterocanónico significa "del segundo canon" por cuanto estos libros no se encontraban en la Biblia hebrea tal como la fijaron los rabinos judíos a fines del siglo I de la Era Cristiana, que vendrían a ser el primer canon.
Los más importantes de estos libros apócrifos o deuterocanónicos son Tobit, conocido también como Tobías que es un relato centrado en los acontecimientos que ocurren a dos familias israelitas que viven en el desierto.
Luego tenemos a Judit que es un relato que tiene como protagonista a una mujer, de la que se vale Dios para librar al pueblo israelita de una gran calamidad que lo amenaza.
Después tenemos a 1 y 2 de Macabeos que se escribieron para recordar las hazañas de los Macabeos o hasmoneos y para legitimar la monarquía reinante.
A continuación tenemos Eclesiástico que es una serie de reflexiones sobre muchos temas más o menos tradicionales en la literatura sapiencial.
Viene después Sabiduría que es un libro sapiencial, en la línea de otros escritos bíblicos en el cual se exalta la sabiduría y se dan enseñanzas para ordenar rectamente la vida.
Por último está Baruc que tiene como propósito infundir un sincero espíritu de conversión a Dios y recordar a los israelitas que la verdadera sabiduría, se encuentra en la ley de Dios.

A todo esto hay que añadir cinco, no tanto libros completos, sino pasajes, tales como la carta de Jeremías, que llegó a ser Baruc capítulo 6, los 107 versículos adicionales al libro de Ester, la oración de Azarías, que llegó a ser Daniel 3:24-90, Susana que llegó a ser Daniel capítulo 13 y Bel y el Dragón que llegó a ser Daniel capítulo 14.

Todos estos libros, contienen información histórica que podría ser confiable, digo podría porque no existe total seguridad en cuanto a ello y también contienen interesantes pensamientos o reflexiones que también se encuentran en los libros canónicos de la Biblia.

El problema con estos libros apócrifos o deuterocanónicos, además de sus obscuros orígenes, es que aquí y allá contienen información que contradice los libros canónicos de la Biblia. De entrada sabemos que la Biblia no se contradice en absoluto en ninguna de sus partes, por tanto si algún libro contiene la más mínima insinuación de algo contradictorio, debe ser desechado en su totalidad porque eso sería prueba de que el libro no es inspirado por Dios.

El autor James McCarthy en su libro titulado "El Evangelio Según Roma" nos da 5 razones por las cuales los libros Apócrifos o Deuterocanónicos deben ser rechazados como libros inspirados por Dios y por tanto canónicos. Ponga mucha atención.

Primero, porque los mismos libros apócrifos admiten que es posible que no hayan sido bien escritos, es decir que contengan errores. Observe la asombrosa declaración sobre este asunto en 2ª Macabeos 15:38 que dice: "Y yo termino aquí mi narración. Si está bien escrita y ordenada, esto fue lo que me propuse. Si es mediocre y sin valor, solo eso fue lo que pude hacer"

Algo inspirado por Dios no puede ser de ninguna manera mediocre y sin valor como el autor de Macabeos admite que pueden ser sus escritos. Lo más natural es pensar entonces que estos libros no han sido inspirados por Dios.

Segundo, porque los judíos de Palestina nunca aceptaron que los libros apócrifos o deuterocanónicos fueran parte de las Sagradas Escrituras. La razón para esto es muy sencilla. Se debe a que durante el período que fueron escritos todos los libros apócrifos o canónicos, entre el 300 AC y el 30 DC no se levantaron profetas auténticos in Israel, entonces Dios no pudo jamás haber comunicado su mensaje durante este periodo.
Tercero, porque ni Jesús ni los escritores de los libros del Nuevo Testamento, trataron a los libros apócrifos como que fueran libros inspirados por Dios. El Nuevo Testamento cita prácticamente a todos los libros del Antiguo Testamento, pero no existe ni una sola cita de alguno de los libros apócrifos. Si ni Jesús, ni los escritores de los libros del Nuevo Testamento, pensaron que los libros apócrifos fueron inspirados por Dios, mal podemos nosotros pensar que sí lo eran.

Cuarto, la iglesia primitiva como un conjunto jamás aceptó que los libros apócrifos o deuterocanónicos fueran inspirados por Dios. Más aún, algunos líderes cristianos de la iglesia primitiva como Orígenes y Atanasio, rechazaron los libros apócrifos porque reconocieron que no eran inspirados por Dios.
Quinto, aún la iglesia católico romana no aceptaba dogmáticamente desde un principio a los libros apócrifos o deuterocanónicos. La aceptación dogmática de los libros apócrifos o deuterocanónicos como inspirados por Dios, ocurrió recién en el Concilio de Trento en el siglo 16.

Todos sabemos que el propósito del Concilio de Trento fue contrarrestar la Reforma Protestante. Los protestantes rechazaron los libros apócrifos o deuterocanónicos y la reacción de la iglesia católico romana fue declarar dogmáticamente que los libros apócrifos o deuterocanónicos eran inspirados por Dios. Recuerde, que la iglesia católico romana piensa que tiene potestad para cosas como estas. Una de las muchas razones para esta reacción de la iglesia católico romana fue porque en los libros apócrifos o deuterocanónicos, la iglesia católico romana encontraba algunos indicios para justificar algunos de sus errores doctrinales y algunas prácticas erradas y así salvarse de la fuerte crítica que estaba haciendo Martín Lutero.

Por ejemplo, Martín Lutero cuestionó frontalmente la práctica de vender indulgencias o perdón para salir del purgatorio, practicada por la iglesia católico romana, pero Tobías 12:9 parece apoyar lo que la iglesia católico romana estaba practicando. Tobías 12:9 dice: "Dar limosna salva de la muerte y purifica de todo pecado. Los que dan limosna gozarán de larga vida"

Sorprendente esta declaración. Dar limosna no purifica de todo pecado. La fe en la sangre de Jesucristo derramada en la cruz del Calvario quita todo pecado en el hombre, no el dar limosna, pero este libro apócrifo afirma todo lo contrario.
De textos como este se valió la iglesia católica romana para justificar su práctica de las indulgencias. Como este ejemplo existen varios otros. Es por esto que los libros apócrifos o deuterocanónicos deben ser rechazados como libros inspirados por Dios. ¿Y cuál debe ser la actitud de un creyente ante estos libros apócrifos o deuterocanónicos, además de rechazar su inspiración como ya hemos señalado?
Como también se ha dicho, los libros apócrifos o deuterocanónicos contienen cosas interesantes y también edificantes, pero entre esas cosas interesantes y edificantes están cosas como las que hemos señalado.


Por tanto, un creyente puede leer estos libros como leería un buen libro secular, examinándolo detenidamente y procurando retener lo bueno y rechazar lo malo. Así que, en resumidas cuentas, la Biblia consta de sesenta y seis libros. 39 en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo Testamento. Estos libros son inspirados por Dios, o soplados por Dios y por tanto llevan la marca divina y tienen autoridad final en la doctrina y conducta del hombre. Los creyentes debemos oír, leer, estudiar, meditar y memorizar todo o cualquier parte de estos 66 libros y hallaremos que son lámpara para nuestros pies.

Los nombres de Dios

Los nombres de Dios que encontramos en la Biblia nos hablan acerca de sus cualidades y sus características. Al estudiar los nombres de Dios entenderemos con más claridad quien es Dios y tendremos un más claro concepto de su relación con el ser humano.

I. Elohim

Se deriva de la raíz que significa fuerte y poderoso. Aparece 2.312 veces en el Antiguo Testamento. Es la forma plural de El. El, Para los Israelitas este nombre asume un carácter muy particular. El nombre propio de Dios como único e incomparable. El se usaba con un adjetivo que identificaba un aspecto o una virtud de Dios.

A. El-Shaddai = Dios Todopoderoso Génesis. 17:1
B. El-Elión = Dios Altísimo Génesis. 14:18
C. El-Olam = Dios Eterno Génesis. 21:23
D. El-Ganna = Dios Celoso Éxodo. 25:5
E. El-Hai = Dios Viviente Josue. 3:10

Los Hebreos pensaban que al usarse el plural de El, existía más de un Dios verdadero, lo que los llevó al politeísmo. (muchos dioses) Pero cuando el nombre Elohim aparece en la Biblia denota una conjugación singular, lo que confirma la conocida Trinidad. (una pluralidad en el seno de la deidad)
Ejemplos: Génesis 1:1 *Elohim creó (bará) los cielos...
Génesis 3:22 ** El hombre es como nosotros...
*note que Elohim aparece en plural, pero la conjugación del verbo creó (bará) es singular.
** Aquí vemos a Dios hablando en forma de pluralidad. (nosotros)

II. Jehová

Es el nombre mas conocido de Dios. Su raíz se deriva de ser y vivir. Es el nombre de Dios que se identifica como el Dios que se interesa en el hombre. Esto se confirma cuando leemos acerca de su trato con el hombre, proveyendo una redención y un pacto donde se rebela al hombre para salvarlo. De la manera que Elohim demuestra poder, Jehová demuestra un Dios interesado en el hombre. Aparecen otros nombres compuestos con el nombre de Jehová que demuestran la relación de Dios con el hombre. Este nombre revela la esencia misma de Dios.

A. Yahveh-Jireh: Jehová, proveerá - Génesis. 13:14
B. Yahveh-Rafah: Jehová que te sana - Éxodo. 15:26
C. Yahveh-Nissi: Jehová es mi bandera - Éxodo. 17:15
D. Yahveh- Shalom: Jehová Paz - Jueces  6:24
E. Yahveh-Raah: Jehová mi pastor - Salmo - 23:1
F. Yahveh-Tsidkenu: Jehová nuestra justicia - Jeremías. 23:6

Hay un debate en cuanto a cual es la manera correcta para llamar el nombre de Dios. Los Israelitas debatían que no se podía usar el nombre de Jehová en vano, conforme al mandamiento de "no tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano". En hebreo el nombre de Jehová se usaba en forma de un tetragrama: YHVH. Esto causó que no se mencionara el nombre de YHVH en las lecturas bíblicas que se hacían. El nombre de YHVH debía reemplazarse con el nombre Adonai o Señor Algunos de los sacerdotes que se equivocaban al leer el nombre de YHVH eran llevados a la muerte. Por último se opina añadir a este tetragrama las vocales que se encontraban en el nombre Adonai, lo que cambió el nombre a Yahveh, la verdadera trascripción. Este nombre significa Aquel que es.

III. Jehová de los ejércitos

Este nombre de Dios se encuentra con frecuencia en el Antiguo Testamento. Mayormente dentro de los libros donde el pueblo de Dios se encontraba en medio de guerras. Dios era conocido como el Dios Todopoderoso (El-Shaddai) que tenía dominio sobre todo el cosmos.

Ejemplos: Isaías 54:5 ; Óseas 12:6

IV. Adonai

Este nombre fue también aplicado ya desde el principio al Dios de Israel. Se utiliza en el Antiguo Testamento 427 veces expresando la soberanía de Dios. La noción de que el hombre pertenece a Dios y que este debe estar a su servicio. Equivale a dueño, propietario, señor. En el nuevo testamento el equivalente de Adonai es Kurios.

Ejemplos: Génesis. 15:2,8; Génesis 18:3,27,30; Éxodo. 23:17

*Sara le llamaba a Abraham "Adonai"; mi dueño.

V. El Santo de Israel

Este nombre expresa la santidad de Dios. Su horror al mal, su aborrecimiento contra el pecado. Podemos encontrar que en el libro de Levítico, Dios insta a su pueblo a ser santo como él era Santo. En medio de pueblos paganos dados al pecado y a la maldad, el Dios de Israel se conocía como un Dios Santo. Este carácter de Dios es reafirmado en 1 Pedro, donde los creyentes del nuevo pacto también están llamados a ser santos como Dios.

Ejemplos: Levítico 11:44, Levítico 19:2, Levítico 20:7, 1 Pedro 1:16

VI. Padre

Padre es el nombre de Dios que nos hace pensar en aquel ser que siempre está a nuestro lado para ayudarnos y darnos la mano. Un nombre con el cual podemos relacionarnos. Todos tenemos o tuvimos un padre. Unos más buenos que otros. Pero se conceptúa como padre aquel que cumple con sus obligaciones y saca el tiempo para sus hijos. Ya desde el libro de Isaías el nombre de Padre sale a relucir. Esta relación de Padre e hijo se puede ver en la palabra del Hijo Prodigo, la oración sacerdotal, el padrenuestro y en las escrituras donde se nos reconoce como hijos de Dios

Ejemplos: Isaías 63:16 Isaías 64:8 Lucas 15 Lucas 11